Adolescencia sabe a cambios, desajuste, crisis, incertidumbre..caos.
El caos ayuda a romper mundos y a engendrar otros. En esa transición surgieron una serie de personajes que me acompañaron y me ayudaron a forjar mi personalidad:
El hermano Alberto, el “gringo”, un Hermano Marista, mi profesor, mi amigo, mi mentor, mi confidente, mi hermano, quien me enseñó la devoción a
Ronald, mi amigo-hermano, mi compañero de curso, mi vecino, mi compañero de juegos, mi cómplice, mi camarada, quién me enseñó el amor por el Cine, la buena música, la lectura de cuentos, el sentido estético, la historia de
Alfredo, mi amigo-hermano, mi compañero de curso, mi compañero de Fiestas de sábado por la noche, mi cómplice en aventuras teatrales, musicales y amatorias. De él aprendí a valorar la importancia de la lealtad, la amistad, la vida familiar, el amor fraternal, el placer de bailar, el gusto por una buena y larga conversación, la vida sana.

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