Solsticio de Invierno-La fiebre de un sábado por la noche

Con la llegada de los años 70, la música “Disco” y John Travolta encarnando a Tony Manero, el rey del baile y de la noche sabatina comenzó mi viaje de transición de niño a adolescente... Los primeros pololeos, los besos con lengua, las caricias prohibidas, el despertar sexual, las fiestas de colegio, las primeras borracheras, estaban a la órden del día .

 

Los primeros romances no se hicieron esperar y todo lo aprendido en mi infancia lo puse en práctica para el éxito anhelado: me vestía bien, usaba un agradable perfume, era atractivo, tenía desplante y mucha labia, conocía de memoria los pasos de bailes de moda, y mi personalidad  me permitían iniciar una conversación, conocer y enamorar a una muchacha.

 

Hacia fines de la época escolar conocía por primera vez lo que era sentirse enamorado  y con ello terminaba por derrumbar mi mundo de niño...

 

Las restricciones que nos imponía a la vida doméstica la Dictadura de Pinochet a través de los toques de queda, la censura y la restricción de espacios de reunión pública favorecían que asistiéramos solamente a fiestas en casa de familiares y/o  amigos, con escaso consumo de alcohol y tabaco, con la supervigilancia de los padres del dueño de casa para los bailes y escuchando música en inglés.

 

Si te gustaba una muchacha, a través de las miradas y recados escritos a distancia se establecía el primer contacto...A través de recados a terceros nos poníamos de acuerdo en asistir a la misma fiesta. Una vez allí el momento clave era invitarla a bailar los temas onda disco para seducirla en un verdadero ritual a través de los pasos de baile de “Tony Manero”. Si todo iba bien llegabas al momento de los temas “lentos” y con una “Escalera al cielo” o “Reasons”dabas rienda suelta a la pasión, los besos húmedos y la gloria.

 

Si tenías la suerte que te invitaran a una fiesta de “toque a toque”, eso significaba que podías quedarte a dormir en la casa del  convocante y allí venía lo mejor de la noche..Una vez que los padres del dueño de casa decían “Buenas Noches” se desataban los murmullos, los gateos, los desplazamientos estratégicos, las caricias furtivas, los besos a oscuras....los placeres de ese mundo prohibido hasta entonces.

 

Claramente eran otros tiempos: la osadía estaba en los roces de miradas, de manos y de pelvis...El papel higiénico en los genitales favorecía el aumento de volumen , a suerte de “publicidad engañosa” para la eventual consumidora.

 

Los espacios a oscuras en las discotecas, la puerta de entrada a la casa, la salida del ascensor, el living de la casa mientras los padres aparentaban dormir en el dormitorio eran los espacios reservados para los amantes primerizos.

 

Si se trataba del inicio de la vida sexual no había mucha diferencia con nuestros padres: masturbación en la privacidad de nuestro dormitorio, acceso a la muchacha de vida ligera del barrio, la señora de cuatro décadas-madre, tía o vecina de algún conocido o la tradicional prostituta.

 

Si de ingesta de alcohol se trataba: cerveza, pisco o aguardiente.Todavía en esa época se tomaba en la privacidad de la Fuente de Soda, la disco, la casa pero nunca la calle.

 

Poco a nada de marihuana, casi nada....El resto de las otras drogas, reservadas en esa época para los adultos, para otras clases sociales y los protegidos del Régimen.

 

 

 

 

Del término de mi época escolar no me puedo quejar: fuí el mejor alumno del colegio, el lider indiscutido, dentro y fuera de la sala de clases,  el mejor amigo, el más apreciado por los padres y profesores...un ejemplo. Gracias al enfoque educacional del colegio me pude desarrollar integralmente: practiqué tenis, futbol y basquetbol; actué y dirigí obras de teatro; escribí cuentos, ensayos y poesía; organicé campamentos y excursiones; aprendí a organizar grupos de trabajo;  consolidé mi formación religiosa y moral; aprendí a leer velozmente y a sintetizar con facilidad un texto; aprendí a traducir rápidamente un texto en inglés y a relacionarme con todo tipo de personas.

 

Mirando hacia atrás , creo que esa época favoreció mucho el desarrollo de mi inteligencia intelectual pero tanto en mi casa como en mi colegio vivía sitiado en una “burbuja”, una burbuja de un mundo protegido que distanciaba mucho del mundo real, el mundo prohibido..el mundo que me estaba reservado al momento de salir del colegio y comenzar mis estudios de universidad.

 

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